sueño

El valle está siempre quieto
mi vida piedra afuera
cielos adentro, cielos adentro.
 —Atahualpa Yupanqui 

Soñé que me quedé ciego.

Un edificio gris, rectangular, en una ciudad pasmada. Pensá en la esquina de Horacio Coppola. Aquí también es de noche. Entrá. Subí las escaleras.  ¡Entrá, entrá! Un cuarto pequeño. Una ventana enorme. Un árbol en pleno invierno. Pensá en las ramas de Alfred Stieglitz. Sólo que para vos son sombras. Si no es sombra es humo o silueta. Bueno, hay también un escritorio y una silla. Todo de madera ébano. Junto a la ventana. Sentáte; ponéte cómodo. Mirás a la ventana y no ves nada. Ni escuchás nada. Por un segundo pensás: este lugar es tan sordo! Sentís frío. Hay un texto. Los traidores (1956). Lo querés leer. Sentís más frío. ¿Será? Poco a poco te vas dando cuenta. Cuenta de que no podés ver. Tás ciego.

Desperté con el ring del celular. Escuché una epifanía.

Anuncios
Estándar

15 comentarios en “

  1. capoeira dijo:

    ahora sí que no entendo lo de la risa de la pic fantasma…
    há de ser esta maldita venganza de moctezuma… mi doli todo 😦

    • antenitas dijo:

      talvez sí fue sintoma de venganza. es que a él no le gustan las conquistas– ni mucho menos las re-conquistas– y por eso se vengó. pero no te preocupes. todo pasa.

Los comentarios están cerrados.